domingo, 30 de junio de 2013

La historia de Derek Redmond.

Hoy queremos compartir con vosotros una entrada distinta, una historia. La historia de Derek Redmond.

Nacido en Gran Bretaña, Derek Redmond era una de las mayores promesas del atletismo británico de todos los tiempos. En 1985, con tan solo 20 años, quedó cuarto en el campeonato de Europa, batiendo el récord británico de 400 m lisos. Dos años después, volvía a bajar su registro. Había llamado a la puerta de élite. 

Desde niño había soñado con ser atleta, cuando con 5 años corría dando vueltas a las casas de su vecindario a la salida del colegio. Sin embargo, la carrera deportiva de Derek fue complicada. No pudo disputar los juegos olímpicos de Seoul 88 debido a una inoportuna lesión de última hora en el tendón de Aquiles. Por lo que, tras haber pasado por quirófano en 18 ocasiones, los juegos olímpicos de Barcelona 92 se presentaban como su última oportunidad para poder hacer algo grande en una cita importante. Derek era uno de los principales favoritos para hacerse con la medalla de oro. El equipo británico había ganado en el campeonato del mundo de Tokio de 1991 la medalla de oro de 4x400, batiendo por 4 centésimas a los todopoderosos Estados Unidos. Derek era el centro de todos los focos y sabía que esta era su última bala.

Así, llegamos a la semifinal de Barcelona 1992. A la final pasaban los 4 mejores de aquella serie y Derek corría por la calle número 5. Todo transcurría según los previsto hasta que a falta de 175 metros para la mete Derek sintió un pinchazo en la parte trasera de la pierna y cayó al suelo. Se había acabado el sueño. 

A pesar de aquel gran dolor físico y mental, a pesar de ver cómo su sueño se esfumaba, Derek se levantó y decidió acabar la carrera, arrastrando la pierna. Estaba en una semifinales de unos Juegos Olímpicos y tenía que acabar la carrera. En los últimos metros, su padre saltó a la pista para ayudar a conseguir su sueño, ante la enorme ovación de las más de 65000 personas que asistían a aquella proeza en Montjuic.

Derek demostró al mundo entero que triunfar no es conseguir la admiración o la distinción de los demás, sino que consiste en dar absolutamente todo lo que tienes en ti para conseguir tu sueño. Derek nunca consiguió una medalla olímpica a pesar de tener cualidades para ello; sin embargo, su carrera en la semifinal de los 400 metros es la más recordada de aquellos Juegos Olímpicos, por encima de cualquier victoria.

Álvaro, equipo WNMT.





domingo, 23 de junio de 2013

La oportunidad no llega nunca, la oportunidad ya está ahí.

Se define oportunidad como “momento propicio para algo”.

Hasta ahí, todo bien pero… ¿Cuándo sabemos que ha llegado ese momento propicio?

Nadie sabe dar respuesta a eso, hay que dejarse llevar y olvidarse de buscar esa deseada oportunidad, no es nada físico, no es nada estático, no va a aparecer en nuestra puerta llamando al timbre, NO.

Ten los ojos bien abiertos, utiliza tus cinco sentidos para percibir esos momentos adecuados y maximízalos.


A lo largo del día nos pasan por delante miles de oportunidades pero no siempre tienen forma de “oportunidad”. Son pequeñas decisiones, aparentemente insignificantes pero que hacen que nuestro futuro vaya cogiendo forma.

Todos los logros comienzan con una oportunidad, y la mayoría de veces, las personas que lo logran no saben siquiera cuándo se decidieron a dar el paso o cuándo les sorprendió esa oportunidad.

Aprovechar al máximo el día a día ya es una oportunidad.

Es una oportunidad para compartir una sonrisa con una cerveza o un helado, oportunidad de ver atardecer, oportunidad de escuchar el mar o la risa de una persona querida, oportunidad de tener una conversación interesante con alguien interesante, oportunidad de bailar como si nadie te viera mientras subes el volumen de la radio, oportunidad de marcarte metas y poder esforzarte para cumplirlas, oportunidad para salir a la calle con la mejor de las intenciones, es decir, aprovechar cada milésima de segundo.

Estar vivo. Elegir cómo queremos vivir. Vivir la vida intensamente. Compartir los buenos momentos.

Esto es lo que realmente son unas verdaderas OPORTUNIDADES.

Mira a tu alrededor, descubre las tuyas y ¡Aprovéchalas!




María Aguirre Munárriz, psicóloga.

mariaaguirremunarriz@gmail.com

domingo, 16 de junio de 2013

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

El miedo... Un sentimiento etéreo, difícil de definir y concretar. Un sentimiento que nos convence de nuestra incapacidad de realizar alguna cosa que nos proponemos en la vida.

Una sensación que se apodera de nosotros, nos bloquea, nos inmoviliza, nos atasca, nos priva de nuestra libertad. Nos anula.

Todos tenemos miedos. Miedo a la incertidumbre, a la soledad, al fracaso, a no obtener lo que deseamos, a no ganar, a no tener éxito o a dar más de lo que vamos a recibir.

¿Por qué nadie tiene miedo a "no intentarlo", a "no apostar", a "no arriesgar", a no disfrutar del placer que da tomar decisiones libremente y sin miedo?

Cuando el miedo no nos deja actuar como realmente queremos, perdemos muchas emociones que nos reconfortan y nos hacen sentir vivos, útiles, válidos, preparados, orgullosos de nuestros actos y nuestras decisiones.

Arriesgar, esa es la clave del éxito, de una vida plena y llena de experiencia gratificantes.

Salir de nuestra zona de confort, nos produce miedo, es normal. Lo desconocido da miedo, asusta. Véncelo y arriesga para poder ganar.

Piensa en todas las cosas a las que has renunciado por miedo. Intenta imaginarte a ti mismo en otra situación totalmente diferente.


¿Cómo serías ahora si te hubieras dejado llevar por tus verdaderos sentimientos y no te hubieras dejado apoderar por el miedo a la hora de tomar tus decisiones?

¿Dónde estarías? ¿Cómo? ¿Rodeado de quién?

Con esto no pretendemos crear un sentimiento de agobio o de rabia por lo que no hemos vivido hasta ahora, todo lo contrario. Lo que pretendemos es ANIMARTE para que en tus próximas decisiones dejes de lado el miedo y optes por fiarte de lo que tus sentimientos te transmiten.

¡Aún estás a tiempo de vivir como realmente TÚ quieres vivir!


- ¿Dónde mueren los sueños?
- En un lugar llamado miedo.



María Aguirre Munárriz, psicóloga.
mariaaguirremunarriz@gmail.com

domingo, 2 de junio de 2013

¿De qué se compone un gran sueño?

Cualquier persona, en cualquier momento de su vida, tiene un sueño. Los sueños son algo muy personal, algo que cumplirlo nos aporta felicidad, que nos llena. Es algo de lo que estamos orgullosos el resto de nuestras vidas.

No debemos confundir sueño, con deseo. Un deseo nos aporta una dosis de placer instantáneo, fugaz. Es algo que nos gusta hoy pero que no vamos a recordar mañana. Una persona puede tener muchos deseos, pero sólo va tener un sueño. Hay algo por lo que estaría dispuesto a arriesgarlo todo y, si lo perdiera, lo volvería a intentar hasta conseguirlo. Los sueños, al igual que las personas, van cambiando. No vamos a soñar lo mismo con quince años que con treinta; al igual que una persona no tiene por qué soñar con lo mismo que otra. Nuestros sueños son, únicamente, nuestros. Cada sueño tiene un camino para conseguirlo y, de la suma de esos caminos, se compone la felicidad de cada uno. Lo primero que debemos tener claro es: ¿cuál es mi sueño?








Muy sencillo. Nuestro sueño es lo último que pensamos antes de dormirnos. Puede ser una persona, una carrera, un reto... Cualquier cosa puede ser nuestro sueño, pero nuestro sueño será únicamente aquella última cosa que soñamos. Este es el primer paso para alcanzarlo, saber qué es, en qué consiste. Sin embargo, un sueño es algo inmaterial, no es nada, pero a la vez es todo. Debemos ser capaces de convertir ese sueño en un objetivo. Un sueño es una burbuja que flota por el aire, pero nos limitamos a mirarla. La deseamos pero permanecemos inmóviles. Un sueño se convierte en un objetivo cuando, al despertarnos, lo primero que pensamos es: ¿qué debo hacer hoy para estar más cerca? Y es que de eso es de lo que realmente se compone un sueño. Ese camino que llamamos sueño es la suma de cada paso que damos.

Cada paso, es cada sacrificio diario. Por eso, avanza, nunca te detengas pero, sobre todo, nunca dejes de soñar.

Javier, Equipo WNMT.