miércoles, 25 de septiembre de 2013

EJEMPLOS DE SUPERACIÓN: Víctor Tasende

      La historia de Víctor es una de esas que tocan el alma, sobre la que no cabe la indiferencia y no hay hueco para el desaliento. Todo comenzó en 2005 tras un desafortunado accidente en la piscina por el que acabó inmóvil en una cama, con tetraplejia, aún siendo un adolescente de 17 años. "En el momento que choqué contra el fondo me quedé paralizado, gritando bajo el agua, en ese momento me di cuenta que  no podía  moverme  y  comencé  a aguantar la respiración hasta que me sacaron. La verdad es que no sé decir si ese tiempo fue un segundo o una eternidad, sólo sé que lo único en lo que pensaba era en salir”. Cuenta, que en el momento que fue consciente de la situación, se vino abajo. “Me derrumbé, comencé a llorar y pensar  todas  las  cosas  que no  había  hecho por pereza, en esas cosas malas que todos hacemos de vez en cuando pero, en esa espera, donde no notaba nada más que mis lágrimas corriendo por mis mejillas, me prometí que si salía de esta y volvía a caminar, lucharía por lo que quisiese hasta el final y, nunca, por muy adversas que fueran las circunstancias, nunca, me rendiría”.

      Y así fue. Víctor, tras dos años de dura rehabilitación, consiguió lo que parecía imposible: volver a caminar. Fue recuperando la movilidad poco a poco; aprendió a utilizar la silla de ruedas, posteriormente el andador, después pasó a manejarse con muletas y, finalmente, dio sus primeros –nuevos- pasos. Pero todo no queda ahí, él se prometió no conformarse, emprender nuevos retos y hoy en día ha conseguido uno de los mayores desafíos ciclistas del mundo: la Titan Desert. Víctor se ha enfrentado a largos kilómetros en el desierto del Sáhara sin recorridos trazados, donde la orientación juega un papel fundamental, y recuerda los días en los que, para él, un obstáculo era pasar por encima de una alfombra. “Peleo por lo que quiero y me dejo el alma y la piel para conseguirlo. Me motivo cuanto más adversas o difíciles sean las situaciones y me enfrento al miedo para que me sirva de aliado, con el fin de conseguir mis objetivos y superarme”.

    El equipo @whynotmeteam contactó con nuestro protagonista, y descubrió a una persona amable, generosa, entregada a los demás que, junto con una humildad extraordinaria, intenta dar a conocer al mundo su historia “por si ayuda a alguien”.

¿Qué es lo que te impulsó a levantarte de la cama y enfrentarte a la vida?
En primer lugar, tuve muy presente a mi abuela, es la persona que me crió desde pequeño, la que fue y es mi madre. El pensamiento que yo tenía era de no ser una carga para ella, que pudiese disfrutar tranquila de su tiempo, por eso en lo único en lo que pensaba, era poder valerme por mí mismo –con la ayuda de equipos- pero sin la necesidad de alguien de carne y hueso. Por otro lado, mentiría si no dijese que el otro gran motivo fue pensar en todas las cosas que quería hacer y que no había hecho.

¿Hay alguien que te ayudó especialmente?
A lo largo de todo el proceso tuve el privilegio de estar rodeado siempre de buenos médicos y personal sanitario que me aportaron y me ayudaron mucho a mejorar física y mentalmente. Mi familia jugó un papel fundamental en el día a día, aún teniendo su vida a parte, sus trabajos, siempre estuvieron ahí con buena cara, a pesar de mi estado. También destacar a todos mis amigos, que fueron un apoyo y conseguían que, día tras día, me evadiese del lugar donde también pasaba muchas horas solo.



¿Alguna vez sientes o has sentido que no eres capaz, o que no vale la pena? Si es así, ¿qué haces para seguir adelante?
Mentiría si no dijera que alguna vez he pensado que por lo que lucho me desborda, sobretodo en momentos de debilidad, después de muchos entrenamientos y cuando el cansancio puede sobre la mente, pero es en esos momentos cuando, para mí, vale la pena y sigo luchando. Nunca me digo que no soy capaz, porque de una manera o de otra, siempre puedes llegar al final y, por supuesto, nunca me digo que no vale la pena, porque si estoy en ese momento es porque realmente valía la pena.


En esos momentos en los que siento duda, pongo la mente en blanco, no pienso en el dolor, en la distancia o en lo que vendrá, simplemente visualizo el final, lo que quiero y, poco a poco, voy superando diferentes muros hasta llegar al final.

Si pudieras dar un consejo, ¿cuál sería?

Siempre adelante, de una forma u otra, siempre seguir, pelear por lo que quieres y dejarte el alma y la piel para conseguirlo, con el lema “nunca digas nunca”. Si la motivación es suficientemente grande, el objetivo siempre será pequeño.


No podemos terminar sino agradeciendo a Víctor la atención, amabilidad y simpatía a lo largo del reportaje, así como desearle toda la suerte en sus retos presentes y futuros. Quien quiera saber más sobre nuestro protagonista le recomendamos que acceda a su página web (www.victortasende.com) o a su perfil de Twitter (@VictorTasende).

Javier, Equipo WNMT. 

martes, 24 de septiembre de 2013

¿Fracaso o caída?


Hay momentos en la vida en los que las cosas no salen como queremos. Se trata de situaciones en las que exprimimos todo lo que tenemos y, aún así, no conseguimos lograr lo que deseamos. Siempre que no conseguimos llegar a esa meta, a ese sueño, ¿debemos hablar de fracaso?


NO. NO. NO. Hasta aquí, todos estaremos de acuerdo pero, entonces, ¿qué es un fracaso? ¿cuándo se fracasa? Siendo realistas, hay que tener en cuenta que estamos ante una palabra con un significado muy subjetivo, muy personal, por lo que podríamos preguntar a quince personas y las quince nos darían una respuesta diferente. Para nosotros, un FRACASO consiste en abandonar un sueño que aún deseamos. En cesar en nuestro empeño de conseguir algo por cualquier razón, sea la que sea no valen excusas, cuando realmente es lo que queremos. Sin embargo, todos tendemos a llamarlo abandono, no sé si porque suena más suave, pero un abandono es el único fracaso que hay. 



Por otro lado, cuando nos caemos en el camino, cuando la vida se nos pone cuesta arriba, entonces es cuando hablamos de fracaso pero es entonces, cuando no lo es. Es una caída. Una caída nunca será un fracaso; una CAÍDA consiste en tropezar en un bache del camino pero desde el suelo tener las ganas, la ilusión y el deseo de levantarse. Levantarse y seguir avanzando hasta conseguirlo, porque es lo que deseamos. Cáete, cáete muchas veces, pero levántate siempre. No fracases, no abandones, tú puedes.


Si nuestro sueño es lo suficientemente grande, caeremos, pero será necesario porque sólo DE MUCHO TROPEZAR, APRENDERÁS A NO CAER.

Javier, Equipo WNMT.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Recuerdos.


Están formados por una mezcla de diversas emociones, sensaciones, olores, texturas, sonidos o imágenes visuales de lugares o personas concretas. 

Basta con que algún estímulo active las conexiones neurales que dan la señal de alarma al hipocampo (es la parte del cerebro donde están almacenados) para que este, nos inunde con nuestras memorias.

Pero… ¿realmente guardamos lo que de verdad ocurre o, a veces, nuestra mente (involuntariamente) manipula nuestros propios recuerdos?

Pues sí, esto es cierto. El cerebro nos traiciona y transforma algunos de los matices o detalles y por mucho que nos esforcemos, somos incapaces de diferenciar los “reales” de los “retocados”.

Esto es una pequeña ayuda que nos ofrece, ya que normalmente vuelve más alegres y positivos los recuerdos que ya poseemos, dejando de lado los amargos.

¿Por qué son una parte fundamental de nuestra vida?

-         -  Los recuerdos que tenemos, son lo que realmente nosotros somos. No poseemos nada más.

-         -  Van con nosotros a todas partes y condicionan cada una de nuestras decisiones.

-         - Nos llenan de energía, así que guarda en un especial cajón los recuerdos positivos, puesto que serán estos los más útiles para el día a día.

-         -  Olvida (o trata de dejarlo a un lado) todos los malos sabores que tengas, estos nos bloquean y nos impiden llenarnos de nuevas sensaciones positivas.

-          - Tira de ellos cuando veas oscuro el presente, recuerda lo que una vez fuiste para que te ayude a ir creando lo que realmente ERES.

-          - Gira la vista atrás de vez en cuando, para llenarte de fuerza. Aliméntate de tus recuerdos, pero no te estanques y cometas el error de vivir de ellos. Siempre mira hacia adelante.


Vive el presente. Valora tus recuerdos. Utilízalos cuando sea necesario como una ayuda para seguir adelante.


Pero ten en mente siempre que si te aferras a ellos y nos ves más allá, jamás podrás disfrutar de tu futuro.




María Aguirre Munárriz, psicóloga. 
mariaaguirremunarriz@gmail.com

martes, 17 de septiembre de 2013

El decálogo de las decisiones

A lo largo de nuestra vida vamos a tener que tomar decisiones. Tomar la decisión de hacer una determinada cosa implica -casi siempre- renunciar a otra, ya que no podemos estar en dos sitios a la vez. Por poner un ejemplo, en este mismo momento en el que has elegido leer este post, has tenido que renunciar a hacer otra cosa, y este momento concreto no lo vas a volver a vivir jamás. Por ello es muy importante tomar la decisión adecuada, porque muchas de ellas pasan una vez, pero...¿cómo?




Como la mayoría de las ciencias de la vida, no es una ciencia exacta, ya que cada ser humano es único y cada situación también lo es. Sin embargo, desde WNMT hemos elaborado un decálogo que esperamos que pueda servirte de ayuda:

1. Nunca tomes una decisión importante porque sea lo que te apetezca o lo más sencillo en ese preciso momento.

2. Tómate siempre tu tiempo a la hora de tomar una decisión. No te precipites.

3. Debes tener en cuenta la influencia que va a tener esa decisión en el futuro próximo, pero también en el futuro lejano.

4. No dejes de hacer algo por miedo a fracasar.

5. No tomes una decisión porque esté de moda o porque "sea lo que todos los demás hacen". Lo que a tu vecino puede hacerle feliz a ti puede no gustarte lo más mínimo.

6. Escucha. Busca siempre el consejo de quien te conozca, de quien haya estado en una situación similar o de quien tenga más experiencia que tú.

7. Escribe. Realiza una valoración sobre los pros y contras que conlleva tomar dicha decisión.

8. Cuando valores una decisión, no sólo valores la meta que tiene, sino valora también el camino que debes tomar para llegar a ella: no todos los caminos son caminos de rosas.

9. No dejes que nadie tome la decisión por ti. No es lo mismo tomar una decisión por alguien, que dejar que esa persona la tome por ti. Eres libre y tu decisión es, únicamente, tuya.

10. Aprende a aprender de los errores.

¿A quién, alguna vez de niño, no le ha dicho su madre "elige o una cosa u otra, TODO NO PUEDE SER?

Javier, Equipo WNMT.