La
historia de Víctor es una de esas que tocan el alma, sobre la que no cabe la
indiferencia y no hay hueco para el desaliento. Todo comenzó en 2005 tras un
desafortunado accidente en la piscina por el que acabó inmóvil en una cama, con
tetraplejia, aún siendo un adolescente de 17 años. "En el momento que
choqué contra el fondo me quedé paralizado, gritando bajo el agua, en ese
momento me di cuenta que no podía moverme y
comencé a aguantar la respiración hasta que me
sacaron. La verdad es que no sé decir si ese tiempo fue un segundo o una
eternidad, sólo sé que lo único en lo que pensaba era en salir”. Cuenta,
que en el momento que fue consciente de la situación, se vino abajo. “Me
derrumbé, comencé a llorar y pensar todas las cosas que
no había hecho por pereza, en esas cosas malas que todos
hacemos de vez en cuando pero, en esa espera, donde no notaba nada más que mis
lágrimas corriendo por mis mejillas, me prometí que si salía de esta y volvía a
caminar, lucharía por lo que quisiese hasta el final y, nunca, por muy adversas
que fueran las circunstancias, nunca, me rendiría”.
Y así fue. Víctor, tras dos años de dura rehabilitación, consiguió
lo que parecía imposible: volver a caminar. Fue recuperando la movilidad poco a
poco; aprendió a utilizar la silla de ruedas, posteriormente el andador, después
pasó a manejarse con muletas y, finalmente, dio sus primeros –nuevos- pasos.
Pero todo no queda ahí, él se prometió no conformarse, emprender nuevos retos y
hoy en día ha conseguido uno de los mayores desafíos ciclistas del mundo: la
Titan Desert. Víctor se ha enfrentado a largos kilómetros en el desierto del
Sáhara sin recorridos trazados, donde la orientación juega un papel
fundamental, y recuerda los días en los que, para él, un obstáculo era pasar
por encima de una alfombra. “Peleo por lo que quiero y me dejo el alma y la piel
para conseguirlo. Me motivo cuanto más adversas o difíciles sean las
situaciones y me enfrento al miedo para que me sirva de aliado, con el fin de
conseguir mis objetivos y superarme”.
El equipo @whynotmeteam contactó con nuestro protagonista, y descubrió a una persona amable, generosa, entregada a los demás que, junto con una humildad extraordinaria, intenta dar a conocer al mundo su historia “por si ayuda a alguien”.
¿Qué es lo que te impulsó a levantarte de la cama y enfrentarte a la vida?
En primer lugar, tuve muy presente a mi abuela, es la persona que
me crió desde pequeño, la que fue y es mi madre. El pensamiento que yo tenía
era de no ser una carga para ella, que pudiese disfrutar tranquila de su
tiempo, por eso en lo único en lo que pensaba, era poder valerme por mí mismo
–con la ayuda de equipos- pero sin la necesidad de alguien de carne y hueso. Por
otro lado, mentiría si no dijese que el otro gran motivo fue pensar en todas
las cosas que quería hacer y que no había hecho.
¿Hay alguien que te ayudó especialmente?
A lo largo de todo el proceso tuve el privilegio de estar rodeado
siempre de buenos médicos y personal sanitario que me aportaron y me ayudaron
mucho a mejorar física y mentalmente. Mi familia jugó un papel fundamental en
el día a día, aún teniendo su vida a parte, sus trabajos, siempre estuvieron
ahí con buena cara, a pesar de mi estado. También destacar a todos mis amigos,
que fueron un apoyo y conseguían que, día tras día, me evadiese del lugar donde
también pasaba muchas horas solo.
¿Alguna vez sientes o has sentido que no eres capaz, o que no vale
la pena? Si es así, ¿qué haces para seguir adelante?
Mentiría si no dijera que alguna vez he pensado que por lo que
lucho me desborda, sobretodo en momentos de debilidad, después de muchos
entrenamientos y cuando el cansancio puede sobre la mente, pero es en esos
momentos cuando, para mí, vale la pena y sigo luchando. Nunca me digo que no
soy capaz, porque de una manera o de otra, siempre puedes llegar al final y,
por supuesto, nunca me digo que no vale la pena, porque si estoy en ese momento
es porque realmente valía la pena.
En esos momentos en los que siento duda, pongo la mente en blanco,
no pienso en el dolor, en la distancia o en lo que vendrá, simplemente
visualizo el final, lo que quiero y, poco a poco, voy superando diferentes
muros hasta llegar al final.
Si pudieras dar un consejo, ¿cuál sería?
Siempre adelante, de una forma u otra, siempre seguir, pelear por
lo que quieres y dejarte el alma y la piel para conseguirlo, con el lema “nunca
digas nunca”. Si la motivación es suficientemente grande, el objetivo siempre será
pequeño.
Javier, Equipo WNMT.
No podemos terminar sino agradeciendo a Víctor la atención, amabilidad y simpatía a lo largo del reportaje, así como desearle toda la suerte en sus retos presentes y futuros. Quien quiera saber más sobre nuestro protagonista le recomendamos que acceda a su página web (www.victortasende.com) o a su perfil de Twitter (@VictorTasende).
Javier, Equipo WNMT.





