Están formados por una mezcla de diversas emociones, sensaciones, olores, texturas, sonidos o imágenes visuales de lugares o personas concretas.
Pero… ¿realmente
guardamos lo que de verdad ocurre o, a veces, nuestra mente (involuntariamente)
manipula nuestros propios recuerdos?
Pues
sí, esto es cierto. El cerebro nos traiciona y transforma algunos de los matices o detalles y por mucho que nos esforcemos, somos
incapaces de diferenciar los “reales” de los “retocados”.
Esto es
una pequeña ayuda que nos ofrece, ya que normalmente vuelve más alegres y
positivos los recuerdos que ya poseemos, dejando de lado los amargos.
¿Por
qué son una parte fundamental de nuestra vida?
- - Los recuerdos que tenemos, son lo que realmente nosotros somos. No
poseemos nada más.
- - Van con nosotros a todas partes y condicionan cada una de nuestras
decisiones.
- - Nos llenan de energía, así que guarda en un especial cajón los recuerdos positivos, puesto que serán
estos los más útiles para el día a día.
- - Olvida (o trata de dejarlo a un lado) todos los malos sabores que
tengas, estos nos bloquean y nos impiden llenarnos de nuevas sensaciones
positivas.
- - Tira de ellos cuando veas oscuro el presente, recuerda lo que una vez
fuiste para que te ayude a ir creando lo que realmente ERES.
- - Gira la vista atrás de vez en cuando, para llenarte de fuerza. Aliméntate
de tus recuerdos, pero no te estanques y cometas el error de vivir de ellos.
Siempre mira hacia adelante.
Vive el
presente. Valora tus recuerdos. Utilízalos cuando sea necesario como una ayuda para seguir adelante.
Pero ten en
mente siempre que si te aferras a ellos y nos ves más allá,
jamás podrás disfrutar de tu futuro.
María Aguirre Munárriz, psicóloga.
mariaaguirremunarriz@gmail.com
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