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Es difícil dar una definición exacta de la
palabra éxito. Éxito -desde nuestro punto de vista- es una satisfacción
personal por lograr tus sueños. Es un estado de felicidad, euforia y orgullo
que sentimos cuando llevamos a cabo un proyecto para nosotros mismos o enfocado
a los demás. Es importante tener claro que el éxito es muy personal: para unos,
éxito es correr cinco kilómetros mientras que, para otros, es terminar una
maratón. No por ser un objetivo más alto va ser un mayor éxito si podemos
aspirar a más.
Mucha gente se pregunta sobre la receta
para cocinar el éxito. Es una receta sencilla: OBJETIVO + MOTIVACIÓN +
ESTRATEGIA + CONSTANCIA + SACRIFICIO = ÉXITO. La fórmula se plantea en ese
mismo orden, es decir, debemos buscar un objetivo que nos motive para que,
creando una estrategia, lo logremos con constancia y sacrificio. Sin
embargo, se lleva a cabo en el orden inverso: debemos sacrificarnos para ser
constantes y crear una estrategia que nos motive hacia nuestro objetivo. Vamos
a desglosar la fórmula para poder analizar los ingredientes individualmente:
OBJETIVO: es el primer y último requisito
que, cuando lo conseguimos, desencadena el éxito. Debe ser nuestra meta; una
meta asequible sin ser fácil, realista sin ser conformista, que requiera
esfuerzo pero que no agote, cada uno debe establecer la suya.
MOTIVACIÓN: nuestro objetivo debe
motivarnos, debe hacernos soñar, despertarnos a las noches sonriendo, nos tiene
que llenar. Aquí no vale copiar los objetivos de los demás, por muy grandes -o
pequeños- que sean, porque un éxito no llena a dos personas de la misma
manera. Si falta la motivación abandonaremos nuestro objetivo.
ESTRATEGIA: es una de las pautas que
aseguran el éxito en las pequeñas y grandes batallas de la vida. Consiste en
encauzar nuestros sacrificios en una sola dirección: el objetivo. Una mala
planificación, por mucho sacrificio que pongamos, nunca nos llevará al éxito.
Si en algún momento de nuestro camino vemos que no avanzamos, que no
conseguimos nada, debemos ir atrás, reestructurar nuestra estrategia y empezar
de nuevo.
CONSTANCIA: la constancia es, sin ninguna
duda, una virtud. Una virtud que se obtiene con el sacrificio, con el día a
día, que hará que cada vez nos cueste menos enfrentarnos a la planificación.
Una estrategia, sin constancia en su cumplimiento, no nos lleva a nada.
SACRIFICIO: es el elemento más pequeño y
más costoso de la fórmula. Aunque esto parezca contradictorio en un primer
momento, es totalmente razonable. Se debe a que los sacrificios van a ser
diarios. Son los pequeños pasos que forman un camino, poco a poco, sin
resultados a corto plazo pero que, en conjunto, componen la estrategia.
Éstos son los elementos de los que se
compone el éxito. No hay ninguno más; no hay ninguno menos. Ahora sólo depende
de nosotros mismos, de vuestra actitud y de vuestro esfuerzo. Todo el mundo es
capaz de conseguir lo que se proponga. ¿Por qué no tú?
Por supuesto, no es sólo lo que hacemos sino lo que decimos. Todo lo que hacemos empieza con aquello que decimos por eso hay frases que una persona de éxito jamás diría.
Javier, Equipo WNMT.
Por supuesto, no es sólo lo que hacemos sino lo que decimos. Todo lo que hacemos empieza con aquello que decimos por eso hay frases que una persona de éxito jamás diría.
Javier, Equipo WNMT.

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