domingo, 20 de octubre de 2013

Diego Ruiz: aprender a levantarse


Buenas amigos. En mi experiencia de ateta profesional, he sufrido innumerables momentos en el que el ánimo está por los suelos. No sólo por los traspiés del destino, sino también porque en ocasiones somos nosotros mismos los que, pensando de forma errónea, traemos al presente situaciones adversas.

En mi caso particular, desde pequeño siempre soñé con imitar los pasos de un atleta –con el que tuve la suerte de entrenar- para mi especial, que es Isaac Viciosa. Le vestía una marca deportiva de arriba abajo, y eso es lo que me propuse yo que conseguiría. Estaba tan convencido de ello que, poco tiempo después, yo mismo lo logré y, hasta el día de hoy, me viste la marca New Balance.

En un momento de mi carrera en el que me encontraba preparando las Olimpiadas de Pekín, estaba demostrando un nivel de forma altísimo. Sin embargo, en las competiciones previas al Campeonato de España, el destino -o yo mismo-, hicieron que no rindiera al máximo de mis posibilidades, por lo que a pesar del gran estado en el que me encontraba, quedé en cuarta posición. Como si esto no fuera poco, decidieron llevar a los JJ.OO de Pekín a los tres primeros, por lo que me quedé sin plaza. Además, el año anterior consiguiendo medalla, me quedé fuera del mundial. Esto se debe a que unas veces es requisito y otras no, el conseguir medalla en el Campeonato de España para ir al campeonato internacional de turno. No obstante, estas situaciones no consiguieron desanimarme sino que me dieron más fuerza para, el año siguiente, conseguir la segunda posición en los Campeonatos de Europa celebrados en Turín. Una plata que me sabe a oro por todo lo que sufrí para conseguirla. Fue una explosión de alegría para mí y para todos los seres queridos que allí se encontraban después de todo lo que había pasado. Tanto ellos como yo disfrutamos al máximo.

Por eso amigos, lo que la experiencia me ha demostrado es que, si las cosas a veces no salen como queremos es porque, o ese no es nuestro momento, o lo que debemos sacar de él es el aprender por qué no salió como esperábamos. Tanto en las victorias como en las derrotas debemos tener la capacidad de reflexión que nos ayude a entender por qué hemos llegado a esa situación (ya que el presente está hecho con las acciones del pasado) y por qué hemos reaccionado de una manera determinada.


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