El equipo Long: no sin mi hermano
La llegada de Cayden provocó una inmensa bocanada de ilusión
en el seno de la familia Long. Quien más celebró el acontecimiento fue el
pequeño Conner, que por aquel entonces tenía apenas dos añitos. Por fin tendría
un hermanito con el que compartir ratos de ocio, confidencias, enfados y, sobre
todo, horas de juegos.
Sin embargo, cuando Conner
empezó a tener uso de razón, se dio cuenta de que su hermano no podía jugar tan
fácilmente como él hubiera soñado. Jenny, su madre, le explicó que cuando
Cayden tenía 4 meses de edad le fue diagnosticada una parálisis cerebral que le
impedía moverse y hablar. Esto no cambió ni un ápice el amor fraterno que
Conner siempre le ha profesado a su hermano menor, Cayden.
Un día de primavera de 2011,
llegó a casa de los Long un folleto especial. Era sobre el triatlón The Kids
Nashville. Emocionado, Conner pidió a sus padres competir; con Cayden.
Sus padres accedieron. Pidieron ayuda a la organización y contactaron con Mandy
Gildersleeve, un entrenador juvenil de Florida.
Así, en junio de 2011 Conner y
Cayden tomaban la salida del primer triatlón de sus vidas. Conner se lanzó al
agua para completar los cien metros de natación. Cayden, en una balsa
hinchable, iba atado a su hermano mayor con una cuerda.
Sin tiempo para el descanso,
Conner pedaleó 5 kilómetros acompañado en moto por el entrenador del equipo,
Gildersleeve, que arrastraba el carrito en el que viajaba Cayden. Sin embargo,
en la última parte del recorrido, Conner quiso que fueran sus piernas las que
tiraran de su hermano. Quería que pedalearan juntos, como el equipo que eran.
Enganchó el carrito de Cayden con un trasportín a su bicicleta y completaron el
segundo sector juntos.
En la última parte del
recorrido, Conner empujó el carrito de Cayden durante casi un kilómetro de
carrera a pie. Tras 43 minutos y 10 segundos de sufrimiento y entrega, el
equipo Long cruzaba la meta. Eran los últimos, pero eso era lo de menos. Eran
felices. “Fue el mejor día de mi vidaˮ, dice Conner. Jenny, su madre, también
lo recuerda como un día especial. “Estaba emocionada, les veía a los dos juntos
en la meta, no dejaba de llorar. Vi cumplido el sueño de cualquier madre”.
Desde entonces, los hermanos
Long han participado en 14 eventos juntos. Y los que quedan. Porque Conner no
concibe competir sin la ayuda de su hermano, y dice que va a hacerlo “hasta que
mi cuerpo se desgaste”. “Nunca correría solo, no sería justo para Cayden. Sin
él no seríamos un equipo, me siento bien sacándole de su mundo y que sienta que
me ayuda a ganar un carrera”, dice el pequeño de 9 años. “Porque algún día
entraremos en primer lugar”, puntualiza.
Su gran reto es, cuando la edad se lo permita, completar el ironman de Hawaii. "Pero no sin mi hermano", recalca Conner. Seguro que lo consiguen... Y tal vez con la ayuda del pequeño Cooper, que ahora tiene 3 años.
Álvaro, Equipo WNMT.
Gracias, Alvaro. Tenéis unas entradas increíbles ... Enhorabuena.
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